pero no por los 8 grados de temperatura.
Abrí los ojos y desayune tostadas quemadas, sin mermelada.
De repente los pantalones flojos que me puse, se ajustaron y me cortaron la cintura.
Mi cuarto cerro la puerta y no me deja entrar.
Es una de Esas mañanas, donde uno se despierta, sabiendo que se termino el tiempo de soñar.
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